La separación funcional y estructural: una especialidad de la casa (I)

El mercado de las telecomunicaciones es un mercado muy mimado: se le vigila estrictamente en busca de irregularidades y las ANRs tratan de anticiparse a su futuro desarrollo mediante lo que se llama una regulación “ex ante” o “ex post” para que funcione bajo reglas de competencia. Es decir, se regula el mercado a priori previendo los acontecimientos que pueden suceder y a posteriori cuando ya han pasado. El principal problema que trato en este post es la existencia en un mercado determinado de un operador dominante llamado “incumbente” que por diversos motivos no permite alcanzar una competencia efectiva en el mercado.

Las Autoridades Nacionales de Regulación (ANRs) son la CMT y la SETSI en España, y sus funciones son: analizar el desarrollo del mercado, imponer remedios en caso de mal funcionamiento en beneficio de los competidores del operador dominante y resolver los conflictos entre operadores y entre estos y los usuarios.

Uno de estos remedios es la separación funcional y estructural: Consiste, a grandes rasgos, en que cuando se detecta por parte de una ANR que las obligaciones impuestas no funcionan para conseguir una competencia efectiva y que sigue habiendo problemas o fallos del mercado importantes en relación con determinados mercados al por mayor de productos de acceso, se puede, de forma excepcional:

  • Imponer a las empresas integradas verticalmente la obligación de traspasar las actividades relacionadas con el suministro al por mayor de esos productos de acceso a una unidad empresarial que actúe independientemente (separación funcional).
  • Directamente dividir la empresa en dos o más empresas independientes: una de ellas prestaría los servicios mayoristas, con interconexión con los demás operadores en igualdad de condiciones, y la otra competiría en el mercado minorista, es decir, en los accesos y servicios (separación estructural).

La separación funcional es una solución menos agresiva que la estructural ya que no exige que se forme una nueva empresa y por tanto no afecta a los derechos de propiedad de los accionistas. El “incumbente” seguiría con su compañía intacta pero se cambiaría su estructura. Este tipo de separación se caracteriza porque separa los elementos de la red y los traslada a una unidad de negocio independiente de donde están localizados los elementos de acceso. De ese modo los productos y servicios mayoristas se ofrecen tanto a la unidad minorista del incumbente como a sus competidores en condiciones similares, lo que supuestamente, reactiva la competencia efectiva en el mercado. No obstante, la constitución de una entidad empresarial operativamente separada tiene que ser aprobada por la Comisión Europea.

Según un artículo de Martin Cave, para que la separación funcional funcione correctamente, además de identificar claramente a cual de las dos unidades pertenecen los concentradores y el backhaul, hay que adoptar una serie de medidas destinadas a separar efectivamente las funciones de cada unidad, los empleados y una vigilancia del flujo de información en las actividades que se están separando.

La separación funcional es una medida extraordinaria, de último recurso, y solo puede adoptarse cuando no se haya alcanzado la competencia en infraestructuras. Hay que valorar el grado de despliegue de la red y evaluar el impacto de esta medida en la inversión del operador afectado y del sector antes de adoptarla, dado el problema de irreversibilidad que tiene. Por último, existe la posibilidad de una separación voluntaria, que requeriría un nuevo análisis de mercado por parte de la ANR.

En la siguiente parte del post, analizaré algunos casos de referencia en esta materia como el caso de AT&T y las “baby bells”, y el de BT. Esta materia se entiende mucho mejor a través del análisis de casos reales donde se adoptaron estas medidas y el contexto que acontecía por entonces.

Actualización a 16/03/2011: Según destaca el blog de la CMT en el anteproyecto de la Ley General de Telecomunicaciones recientemente, el artículo de la Ley General de Telecomunicaciones que trata sobre la separación funcional habla de la necesidad de recabar un informe determinante por parte del MITYC para adoptar la decisión. La CMT considera que la emisión de ese informe es un requisito contradictorio respecto a la independencia de actuación que las Directivas garantizan a la CMT en esta materia, de su exclusiva competencia. Este informe determinante no cumpliría la función que tienen esos documentos (informes determinantes) de suplir la carencia de conocimientos técnicos de la CMT y supondría una intervención en sus competencias.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Telecomunicaciones y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La separación funcional y estructural: una especialidad de la casa (I)

  1. Pingback: La separación funcional y estructural: una especialidad de la casa (I)

  2. Pingback: La separación funcional y estructural: una especialidad de la casa (I) | PHP SPain

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s